-Echar de menos.
Palabras que ya casi ni duelen, porque estoy acostumbrada a no tenerte.
Pero hay momentos, en los que una se vuelve débil sin querer, en los que necesita un abrazo que nadie puede darle.
Y sonrío en la oscuridad, sintiendo tus brazos invisibles rodear mi cintura. Y apoyar la cabeza en un hombro inexistente.
Y llorar en él. Llorar hasta quedar dormida, por saber que todo es mentira.
Pronto.. pronto me acostumbraré a que no estés aquí.
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